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domingo, 13 de diciembre de 2015

Y qué mierda que es todo sin vos.

Es que quizás olvidé decirte que sos la mejor persona que conozco y eso me hace no dejar de pensar en vos.

O todo esto es un simple reflejo de cómo resuelvo las cosas.
Porque por alguna razón, siempre las resuelvo mal.

Y no quiero caer en decir que las cosas me las merezco. Porque no considero que las cosas que nos pasan siempre son porque nos las merecemos. A veces creo que simplemente son desafíos y puestas a prueba para que podamos demostrar que podemos seguir adelante.

Pero la pregunta entonces es: ¿Y si no podemos?
¿Se aparecerá un nuevo desafío si no podemos superar este? ¿Se detendrá el contador de los desafíos?Quizás se trata de eso, de transgredir en cantidad de desafíos y situaciones emblemáticas. De superarnos a nosotros mismos. De crecer.

Entonces no se estaría tratando de que siempre resuelvo mal las cosas. Si no de que trato de resolverlas lo mejor posible para poder superar el desafío y aguardar a la defensiva el próximo. O simplemente quizás estoy tratando de mostrarme a mi misma todo lo que soy capaz de hacer. De no detener el crecimiento constante. De superarme una y otra vez. De tratar de encontrarme a mi misma en este mundo. Conmigo y frente a los demás.

Y qué mierda que es todo sin vos.